lunes, agosto 17, 2009

De la madre



A mí, particularmente, no me gusta para nada la psicología y sus explicaciones del mundo. Cosas que parecen traídas de los pelos como, por ejemplo, que si un niño se hace pipí en la cama, tiene problemas fálicos o algo por el estilo. Siempre recuerdo una mañana que mi hermana amaneció nadando en un charquito amarillo (cuídate de la nieve amarilla, diría Zappa) y dijo que había soñado con un baño precioso y pasó por lo menos 15 minutos describiéndolo. Yo la escuchaba embelezada. Mi hermana se hizo pipí en la cama a sus 6 o 7 años porque tenía ganas de hacer pipí y había soñado con un baño tan bello que bien merecía la meada. Ese sueño representaba su necesidad del momento, diría otra rama de la psicología, tal vez sea esa la psicología que prefiero. Sea como fuere, evito leer artículos muy psicológicos porque no me gustan y porque yo soy de las que cuando lee algún manual de medicina voy sintiendo todos los síntomas de la enfermedad y cuando leo un artículo de psicología voy enloqueciendo paulatinamente.

Cuando era niña leí con minuciosidad una enciclopedia de medicina familiar que había en mi casa y llegué a la conclusión de que yo era maniaco-depresiva, y además sufría de una versión incurable de la enfermedad del sueño, esa trasmitida por la mosca tze-tze. Me imaginaba que en alguna de mis correrías por el jardín –en momentos en que la maniacodepresivez me llevaba a la euforia- se me había acercado una mosca de esas, verde y gorda, que emitía un "tze-tze-tze-tze" continuo y me había inyectado su veneno a través de una picada microscópica que casi no pude ver en mi piel. Pero de los síntomas de la enfermedad si que sabía: una perpetua flojera, unas ganas de quedarme suspendida en un columpio movido por el aire por horas sin que ninguna parte de mi cuerpo se moviese. Y, además, ese ir de la risa al llanto con una facilidad pasmosa. Así, maniaco-depresiva y con la enfermedad del sueño atravesé también mi adolescencia y ahora esta "adultez". En síntesis, que todavía no se me han pasado las enfermedades que me contagio ese libro, por eso no quiero leer nada que tenga que ver con los procesos mórbidos del cuerpo o del espíritu.

Pero por más que evite esta clase de libros, sus palabras a veces vienen escondidas en otros tipos de envases. El huso, por más que el rey lo esconda, termina puyando a la princesa. Así fue como en algún blog u otro sitio de internet, me encontré con esta cita de Freud:

"El matrimonio mismo no queda garantizado hasta que la mujer no ha conseguido hacer de su hijo su marido y actuar con él como su madre"

Qué pesadilla. Recordé de inmediato a algunas parejas viejas en las que la mujer es una madre abnegada y el esposo un hijo cómodo y juguetón. O, peor, otras parejas viejas en las que la mujer es una madre regañona y el marido un hijo distraído y travieso. Un frío me recorrió todo el cuerpo, a pesar de este verano extra caliente, y cerré la página en la que leí tan nefasta frase, me desconecté de internet, apagué la computadora, la desenchufé y bien hubiese querido desarmarla y meterla en una caja, pero no hay que exagerar.

Entonces caminé hasta mi cuarto y vi a mi marido echado en la cama, mirando en la tele una serie cómica, muerto de la risa. Y me dije a mi misma: maniaco-depresiva, con la enfermedad del sueño y ahora madre de mi marido, es demasiado. Así que lo vi con mala cara y le grité:

- No quiero ser tu madre!

El pobre no entendía nada, me miraba y me miraba como diciendo "¿y quien quiere que seas mi madre?". Contestando a su mirada, añadí:

- Es que Freud dice ...
- Ah! No, no, no! Freud a esta hora no, por favor...
- ... que el matrimonio sólo queda garantizado...
- ... que ya está a punto de comenzar "Avatar" ...
- cuando la mujer consigue ser la madre de su esposo ...
- ¿Qué?
- Ser tu madre...
- Bueno, con tal de que me des a luz frecuentemente ...
- ...

3 comentarios:

bioquimica-udo monagas dijo...

Ta buenisimo!!!!!!!!!!. Es tal cual, yo recuerdo claramente que leias esos libros ...y te acuerdas cuando leiste "El almuadon de plumas".... desde entonces cualquier almoada era mal vista...

araya goitia leizaola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LL dijo...

Hermanita! Para qué me recordaste el almohadón de plumas!!! Voy a cortar todas las almohadas de la casa a ver de qué están hechas!! También se me vinieron a la memoria todas las veces que te leí "Lugar llamado Kindberg" ... de ese nos contagiamos pero de otra manera ... a que te acuerdas de memoria cómo empieza!

Querida Araya! Qué casa de locos! , como dicen! Un beso de litio y un abrazo de electroshock!!