martes, febrero 03, 2009

La voz del 10%: "Vals con Bashir" y un largo etcétera


Trailer Vals con Bashir (Español)
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Según encuestas publicadas en casi todos los medios de comunicación de Israel, el 90% de la población estuvo de acuerdo con la "campaña" de Gaza. El hecho de que en una sociedad democrática casi todo el mundo esté de acuerdo con un tema deja mucho que desear, incluso habla de la falta de fiabilidad de las encuestas. Israel no es una masa de personas pro-bélicas, un bloque compacto y sin discrepancias. En la opinión de la periodista canadiense-israelí Lisa Goldman, el resultado preocupante de esta encuesta pudo haberse debido a que los que pensaban de forma diferente no se atrevieron a hablar por las respuestas intimidantes recibidas que iban desde la simple agresión verbal hasta amenazas de despido, tal como le ocurrió a Yonit Levi, otra famosa periodista.

Dice Goldman: "Asumiendo que todos los que participaron en la encuesta estaban bien informados de lo que pasa en Gaza y sin temor a divergir de la corriente principal, todavía una de cada 10 personas estuvo en contra de la guerra". La prensa –local e internacional- no dio mucho espacio a este grupo de personas, incluso las marchas pacifistas casi no fueron reseñadas. No obstante, la última edición de la revista "Time Out Tel aviv" da voz a los disidentes, a los pacifistas, a los israelíes cansados de que cada dos o tres años se forme una guerra. Y Goldman, en su blog , traduce algunas de las razones, comentarios y opiniones de quienes se opusieron al desastre de Gaza que valen la pena ser leídas.

Los medios de comunicación dentro y fuera de Israel resaltaron las primeras declaraciones del escritor Amos Oz en las que aceptaba la "campaña" en Gaza como un hecho de defensa legítima al ataque del Hamas a las poblaciones del sur israelí. Las palabras del escritor reflejaron el sentir de la mayoría, sin embargo la duración y los estragos causados por la "campaña" excedieron los límites, como el mismo Oz expresó días después en otro artículo en el que reclamaba un cese al fuego inmediato. Creo que este fue el sentir de muchos: que era necesario defenderse del Hamas en un primer momento, pero que lo que siguió fue una cadena de desatinos y desaciertos, de derramamiento de sangre y muertes innecesarias. Al parecer, la segunda opinión de Oz tuvo poca difusión, o por lo menos no fue leída por el escritor peruano (¿o español?) Mario Vargas Llosa, a quien no le tembló la mano al poner en tela de juicio la opinión del escritor israelí ni en llamar a los proyectiles lanzados por el Hamas "cohetes artesanales" en un artículo publicado en El País el 11 de enero. Quienes hemos visto de cerca los estragos de estos "cohetes artesanales", sabemos que son mucho más que eso. Lo cierto es que Vargas Llosa cayó en el facilismo de los estereotipos al pretender explicar la situación: por un lado ese bloque bélico y malvado que son los israelíes en pleno, incluidos ahora también sus intelectuales (seguro tenía en la mano la desafortunada encuesta de la que hablo al principio de estas líneas) y por el otro los palestinos desvalidos y pacifistas que se tienen que defender de manera artesanal, por no decir con las uñas.

Las dos opiniones contrapuestas de Amos Oz, por el contrario, dieron muestra de las fisuras de la realidad, de la movilidad de los acontecimientos, de que los hechos en general no tienen la rigidez de lo binario: los buenos y los malos. La realidad de este lado del mundo -ya lo ha dicho Oz en muchas oportunidades – tiene muchos más matices.

El escritor David Grossman -cuyo hijo murió en la penúltima guerra, la del Líbano- también dijo lo suyo en un inspirado artículo publicado por Haaretz el 20 de enero. Con la metáfora bíblica de los dos zorros de cuyos rabos anudados pendía una antorcha ardiente, Grossman ilustra lo complicado del conflicto. "Cuando tratamos de liberarnos a la fuerza, quemamos al que está atado a nosotros –nuestro doble, nuestro infortunio- así como a nosotros mismos"- explica. En su opinión, Israel parece haber olvidado que hay otros idiomas, más allá del de la fuerza, los tanques, los aviones, para hablar con seres humanos, así se trate de amargos enemigos, y más en este caso en el que se tiene al enemigo "atado a la cola". Espera Grossman que algún día "comprendamos definitivamente que algo profundo y básico en nuestro comportamiento aquí, en esta zona, es, desde siempre, erróneo, inmoral y necio, y lo que es más importante, es este comportamiento precisamente quien aviva una y otra vez el mismo fuego que nos consume".

A todos estos disidentes, se suman los "shministim", que no son más que jóvenes en edad de entrar en el servicio militar que están o han estado presos varias veces por negarse rotundamente a cumplirlo. Los "shminstim" no están de acuerdo con la política bélica israelí y conscientemente se rehúsan a ser partícipes de ella. Una campaña global los apoya y está recolectando firmas para que estos jóvenes sean liberados. Mayor información al respecto puede ser leída aquí.

Y en pleno desarrollo de los hechos bélicos y de esta supuesta aceptación mayoritaria de los mismos, la película de animación "Vals con Bashir", de Ari Folman, se alza como otra voz de disidencia y muestra esos matices de los que no se puede desligar ninguna opinión sobre esta zona. "Vals con Bashir" es una película de animación, a un paso entre el documental y la autobiografía, que indaga en la memoria individual y colectiva de un hecho bélico y terrible como lo fue la masacre de Sabra y Shatila, desde el punto de vista de los "culpables indirectos". Todo comienza cuando Ari Folman se reencuentra con un compañero del servicio militar con el que estuvo en la invasión al Líbano en 1982. Luego de unas cuantas cervezas, el otro se queja de una pesadilla recurrente que atribuye a lo visto y vivido en Beirut. Pero Folman no puede recordar nada de esa guerra, así que decide emprender un viaje en busca de sus compañeros de destacamento y a través de la memoria de estos, va armando la suya propia. Un doloroso viaje a la memoria que ha sido considerado el "Apocalipsis Now" de la época.

Mientras aviones sobrevolaban y bombardeaban Gaza, un jurado internacional no tuvo ningún reparo en premiar a una película hecha en este lado del mundo, así, ganó el Globo de Oro como "Mejor película en lengua extranjera". El hecho de haber recibido ese premio justo en estos días tal vez se deba, más allá del valor de la película en sí misma –que no es poco- , a la reacción de la opinión pública mundial ante la posibilidad de escuchar las disidencias y las fracturas y los reveses de la realidad israelí, más allá de explicaciones simplificadoras o exaltadas hechas por los medios internacionales o las ausencias de disidencias en los medios locales y las encuestas.

A ese 90% de israelíes que supuestamente apoyaron la guerra en Gaza habría que ponerlos a mirar esta película, así como también a Vargas Llosa.

Ojalá "Vals con Bashir" también gane el Oscar de este año.


5 comentarios:

Leonardo Rodríguez dijo...

Querida Liliana:

Tus textos sobre Israel me han estimulado mucho: los detalles, el humor, la cercanía con lo que ocurre, lo inesperado de tus recursos (hasta musicales). Estoy fascinado con tu arrojo y siempre enamorado de tu gracia. A menudo, es cierto, no estoy de acuerdo contigo, no porque ponga en duda tu testimonio-¡cómo podría!-sino porque siento que falta algo. Echo de menos la conciencia y hasta la mención al crónico dolor ajeno (palestino). También me impresiona la domesticación del conflicto. Tu confesión maternal me pareció brillante, muy bien escrita y crítica pero terrible: ¿por qué alguien cuenta deliberadamente mentiras a sus hijos? ¿No es mejor pasar por equivocada a pasar por mentirosa? ¿Con qué cara criticar las mentiras no siempre deliberadas de otros? Sospecho que allí hay una ficción dolorosa y bella que contar. Podría haber una discusión interesante.

Dices: “Israel no es una masa de personas pro-bélicas, un bloque compacto y sin discrepancias”. Para quienes no podemos medir el pulso de la opinión pública israelí salvo a través de los medios, es un comentario necesario. Creo, sin embargo, que sólo los dogmáticos piensan que una sociedad puede ser absolutamente monolítica. Es sociedad justamente porque no es monolítica. El dilema es otro, a mi parecer: ¿qué consecuencias concretas tienen esas contradicciones en la política israelí? En EE UU ha habido miles de millones de personas contra Bush, pero eso no le quita responsabilidad al gobierno del país y a la misma ciudadanía que lo llevó al poder. El borrón y cuenta nueva es sólo (i)legal.

No menos importante es que los intelectuales israelíes se hayan sumado al coro probélico. No son ni los primeros ni los últimos en apoyar una guerra. Lo que uno les pide es que sean un poco más consecuentes. Se puede ser militarista por la mañana y pacifista por la noche, pero es muy irresponsable hacer de esas dudas un espectáculo. Sobre todo cuando se espera que tú mismo estés de acuerdo con lo que dices. No sé cuántos artistas e intelectuales europeos pelearon en las dos guerras del XX. No se contentaron con mandar jóvenes a las trincheras, en parte porque ellos mismos eran jóvenes y en parte porque creían en lo que hacían. De esa militarización asumida vienen las vanguardias. Los mejores no se hicieron los locos a la hora de rendir cuentas literarias de aquella participación, en parte porque habían visto de cerca la locura total de la guerra. Orwell creyó que el destino de la humanidad dependía de la guerra civil española y se fue a pelear. Camus hizo campaña en la Resistencia y prosiguió esa Resistencia en las páginas de Combat (los más hermosos !y pacíficos! artículos de guerra que conozco). Resistir, sobre todo, a la guerra.

No entiendo tu irónica confusión sobre la identidad nacional de Vargas Llosa, a menos que sea uno de esos chistes patiotas que todos decimos cuando hay muchos extranjeros alrededor. Y en Israel (como en España) siempre los hay. Por cierto: la crítica a los intelectuales del patio israelí la hizo en principio el periodista de Haaretz, Gideon Levy. Vargas Llosa la repitió con aprobación. Creo que fue uno de los pocos que defendió la veracidad de los reportajes que el peruano-español hizo sobre los territorios ocupados en el 2005.

Un beso cumanés (¿o es madrileño?)

pachamama dijo...

Querido Leonardo!

Gracias por leerme y comentar! A mí, particularmente, no me gustan mis textos sobre Israel. No me gusta escribir sobre Israel porque siempre hay algo que queda sin decir y porque no importa lo que se diga, la gente suele tener unos preconceptos muy fuertes sobre el medio oriente que yo no tengo ninguna intención de cambiar o apoyar. Si hubiese tenido más visión de futuro, le habría puesto por nombre a este blog: "Memorias y avatares de una madre en la frontera con Gaza", así habría tenido muchos más lectores, más comentarios, más discusiones. Habría dejado de ser este blog sin lectores, solitario. Pero no me gusta hablar de Israel. No me gusta escribir sobre Israel. Y si escribo de vez en cuando sobre este país en mi blog es porque a veces la realidad me sobrepasa.

Los intelectuales israelíes no se sumaron en pleno al coro pro-bélico. Gideon Levy en sí mismo es un ejemplo de esto. Y lo que él criticó en un articulo de Haaretz es el hecho de que escritores como Grosman, Shalev y Oz sólo hayan dicho que hay que detener la guerra y no hayan hablado o analizado los estragos causados por la misma. Apenas comenzó todo, Amos Oz dijo que Israel tenía el derecho de defenderse. Luego, ante lo desproporcionado de la "defensa", pidió un cese al fuego. Cualquier país, por pacifista que sea, se hubiese defendido del continuo bombardeo de cohetes kassam. Cualquier persona, barbero o escritor, hubiese justificado esa defensa. El problema es que Israel se excedió. Y el problema para Amos Oz es que ahora sólo se recuerda su primera afirmación. Peor: se ha sustituido la palabra "defensa" por "ataque". A Amos Oz se le alejó el nobel después de esto y Vargas Llosa lo sabe (y hasta lo disfruta, diría yo.... un contrincante menos)

He dado clases durante 5 años en una pequeña universidad cerca de la frontera con Gaza. En medio de las clases suenan las sirenas y hay que correr a los refugios o tirarse al suelo si uno está a cielo abierto. He visto y escuchado el destrozo de lo que Vargas Llosa llama "cohetes artesanales". Dos personas de mi entorno han muerto a causa de ellos. He tenido que domesticar el conflicto para poder seguir viviendo igual que todo el mundo en cualquier otro tipo de conflicto, violencia callejera, dictaduras, enfermedades.

No justifico, sin embargo, ni una sola de las muertes en Gaza. Como el mismo Gideon Levy dijo: "un niño que ha visto destruir su casa, matar a su hermano, humillar a su padre, no perdona", por eso escribí en algún post que Israel se ha convertido en una máquina de crear odios. Y nada más poderoso que el odio, las Torres Gemelas pueden dar cuenta de ello.

Los padres siempre mienten (siento ser yo la que te revele este gran secreto!!) porque cómo hablarles a unos niños de 2 y 4 años de guerras y muertes? O de sexo? O del niño Jesús que no existe? Etcétera!

Un beso apátrida!!!!!!!!!!!!!!

Alfredo dijo...

Unicamente pedirle que siga escribiendo de Israel para que a los que estamos lejos, no nos manipulen tanto los medios propalestinos como los proisraelíes.

Su blog lo leeran pocos pero muchas veces es mejor que mentiras leidas por muchedumbres.
Estoy totalmente de acuerdo con Vd. de que los gobernantes de Israel se equivocan con su plan de responder con masacres y ataques casi genocidas a los asaltos terroristas de un grupo de palestinos: son ataques-fomenta odios.
Del señor peruano nacionalizado español residente en Inglaterra, mejor no hablar, sería muy largo.
Reciba un cordial abrazo.

Leonardo dijo...

Shalom Liliana:

Hago votos porque haya algún día una legalidad y una vida política menos bélicas en la región donde vives y donde tantos quisieran vivir en paz. Sé que compartes mi ilusión (convicción) de que el arte de la política no se reduce a odio, hostigamiento, acusaciones, martirio, ataques, defensas, persecuciones y paranoia. Me solidarizo-eso he debido decirlo antes, quedó fuera del mensaje anterior y lo lamento-con tus experiencias y testimonios. No deja de ser un rico azar que una oriental venezolana viva en el Medio Oriente. De algún modo eres-y no te culpo por no asumirlo- “Nuestra Señora del Medio Oriente”. Así que ya canonizada, te confieso que no tengo ningún interés en polarizar un debate que sólo alcanzo a ver a través de los medios de comunicación y, en menor medida, en el cine y en la literatura. Tengo demasiados anticuerpos contra las tramas ideologizadas. Pero aquí entre nosotros puedo decirte que así como me solidarizo con la experiencia israelí de una manera especial, sin duda por la carga histórica e intelectual que tiene el Holocausto y la cultura judía, también lo hago con la palestina. Que me solidarice con ambos no quiere decir que me identifique con nadie-y mucho menos con sus líderes. Tengo la impresión –corrígeme si estoy muy descaminado-de que muchos israelíes no “creen” en la miseria y la humillación palestina, así como muchos palestinos, iraníes y demás no “creen” ni en el sufrimiento ni el derecho de Israel a tener el Estado que ya tiene. En ello no son muy diferentes de aquel personaje niño de Philip Roth que preguntaba a su madre si ellos creían en la nieve. Lo primero que falta en el Medio Oriente parece ser reconocimiento y su hermana menor, solidaridad. No hace falta vivir en la frontera de Gaza ni en Chechenia para saberlo. Venezuela es una buena escuela. Primaria.

Apátridas se quedan los besos!!!!!!!!!!

pachamama dijo...

Alfredo! Seguiré escribiendo sobre Israel, porque no puedo cerrar los ojos a la realidad en la que vivo, pero espero hacerlo sobre cosas cotidianas y no tanto sobre guerras. Es cierto, los medios están siempre muy parcializados y no toman en cuenta a la gente común y corriente que se encuentra en ambos bandos. Y sí, mejor no hablar de ese señor tan oportunista! Jajajaja!

Leonardo! Gracias por canonizarme "Nuestra señora del medio oriente" !!
Los israelíes en general saben de los padecimientos palestinos, pero es como si sintieran que Gaza queda en Afganistán, o algo por el estilo.
Amos Oz tiene un librito de ensayos que me encanta: "Contra el fanatismo", en el que habla de la necesidad de "ponerse en el lugar del otro".... creo que ahí va la cosa...

Besos orientales!