jueves, noviembre 08, 2007

Libros abandonados


Debe ser parte de esa “educación” de comerse todo lo que tienes en el plato porque en África o aquí mismito hay niños que se mueren de hambre, debe ser por eso que uno también tiene que leer cualquier libro que comienza y no se atreve a dejarlo por la mitad, aunque el caso lo amerite. No obstante hay casos que borran años de cantaletas maternas a la hora de comer: cuando una abuela nos presentaba un plato de vísceras, no había educación que valiera. Así, hay libros como platos de vísceras que nos atrevemos a dejar por la mitad o al primer bocado, sintiéndonos culpables, claro (porque a uno le gusta leer/comer bastante, ¿no?). En estos días me puse a pensar en qué libros he dejado por la mitad o no he podido pasar de las primeras páginas. Muy pocos, ya he dicho que soy “educadita” y tiendo a terminar todo lo que comienzo (si,si,si...jajaja), pero últimamente la falta de tiempo que perder me ha hecho abandonar mis principios y dejar algunos libros por la mitad. El primero que recuerdo haber abandonado fue Nocturno de Chile de Bolaño. Sí, sí, mi querido Bolaño no es infalible. Y miren que he leído varios de este señor y lo tengo en un alta estima, no me cuento entre sus envidiosos detractores que lo odian no más porque se ha vuelto autor de culto y estoy segura que no han pasado de dos novelas de él. Yo, en cambio, lo adoro, lo he leído con gusto, soy su defensora a capa y espada, he leído casi todo lo de él (menos esos inventos póstumos). Pero Nocturno de Chile me aburrió mortalmente. Si Amberes es una novelita rara y medio fastidiosa, nada que ver con el monólogo ladilla de Nocturno de Chile. Me dolió dejar este libro, confieso, pero lo dejé porque a estas alturas de mi vida no tengo tiempo para perder y hace años que me atrevo a dejar comida en el plato (hay que cuidar la línea...) Pero bueno, lo dejé con dolor, pensando que tal vez se ponía mejor luego y que me lo iba a perder, etcétera. El segundo libro que recuerdo haber dejado a medias no me dio tanta lástima: La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo. Al parecer a los colombianos les ha dado por las novelas de sicarios, esto lo leí en alguna parte, pero no recuerdo dónde …. Del realismo mágico al sicariato…. Y Fernando Vallejo no ha podido escapar a esta consigna ni aún nacionalizándose mexicano. La novela es un compendio de lugares comunes y de esa necesidad de “escandalizar al burgués” que luego me enteré caracteriza al autor. Narra la relación sadomasoquista y homosexual entre un viejo gay y un niño sicario que está buenísimo y que es malísimo con el pobre señor. ¿Donde vi o leí esto antes? Gran parte de la literatura y la cinematografía gay gira en torno a este tópico. Es decir: nada nuevo bajo el sol. Pero bueno, ya decía Borges que todas las historias ya han sido escritas, esto no es lo que me aburrió. Me aburrió la violencia, el escándalo, pero sobre todo que se sintiera lo forzado de ese escándalo, algo así como que el narrador dijera “asómbrense, oficinistas, amas de casa, profesorcitos de literatura” Cuando Montero Glez arma a Charolito, ese gitano arrabalero que es el protagonista de Sed de Champán no lo hizo tan forzadamente escandaloso. Yo, por mi parte, disfruté de su arrabaléz (si se puede decir así) y su bajofondismo en cada línea. Pero no es de cómo abordar lo escandaloso en la literatura de lo que estoy hablando, sino de los libros que abandonamos, que no soportamos y nos damos el lujo de dejar por la mitad.
El tercer libro que recuerdo haber dejado por la mitad fue Tokio Blues (Norwegian Woods) de Haruki Murakami. Aunque lo comencé muy entusiasmada y escuché la cancioncita de los Beatles varias veces, debo confesar que me pareció un plomo. Lentísimo. Redundantísimo. Me alegró saber que yo no era la única que pensaba lo mismo sobre esta novela de este autor tan de moda. Pero algún día la retomaré, porque según cuentan en este post, al final se pone buena.

El abandono de libros tal vez tiene que ver también con que los libros que leo casi todos no los he comprado. Son de una biblioteca estupenda como la de Alejandría. Tal vez si tuviera que pagar por los libros (mas allá de la suscripción anual), me daría más dolor no terminarlos. No sé. Lo cierto es que, aun cuando a uno le gusta comer, hay platos imposibles.

¿Qué libros has abandonado tú?

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Por ahora, el mio!!

Pero tambien espero recomenzarlo algun dia...

pachamama dijo...

Ah! Los libros propios se abandonan mucho más fácilmente que los ajenos! Que te lo digo yo!!

Pero, recomiénza!!!!

Anónimo dijo...

Son demasiados para recordarlos todos. Durante dos o tres años no pude terminar ninguna novela. Inclkuso novelas que me gustaban no las terminaba porque me daba la impresión de saber todo de ellas cuando llegaba a la mitad (lo que seguramente era falso) y me aburría. Me salvó de eso, precisamente, Bolaños, y más precisamente Nocturno de Chile, que comencé a las 3 de la madrugada en una parada de autobús en la carretera que lleva de Caracas a Cumaná. Nada puede ser peor que eso.
Entre las abandonadas recientes está Ciudades de la llanura, de mi muy admirado Cormac McCarthy. Lo que me parece bien, porque uno se casa con las novelas y no con los autores o autoras.
Un saludo desde la ciudad el golfo, mamacita,

RG

lennis dijo...

Uy! Qué horror, siento vergüenza de mi misma. ¿sabes la cantidad de libros que he dejado a la mitad? Bueno, viéndolo bien tal vez no son taaantoos, pero son más de tres, eso puedes apostarlo. El que recuerdo más inmediatamente es el intragable Lobo estepario (que me perdone Hesse) y otro más recientemente (perdoname tú ahora) la aburrida Amberes de Bolaño.
Eso para nombrar a un par bien conocidos. Y eso que a mí también me aobligaban a comérmelo todo.
Un abrazo.

pachamama dijo...

Bueno, yo también he abandonado más de 3 libros, no vayan a creer, lo que pasa es que mi memoria es corta. Yo estoy a la inversa de esos abuelos que sólo recuerdan la infancia y no lo que les pasó ayer!

RG: me gustó eso de que uno se casa con las novelas y no con los autores, así me siento menos culpable por adorar “La literatura nazi en América” y no haber podido con “Nocturno de Chile”. Tendré que retomarlo en un autobús-nevera caracas-cumaná a ver si lo termino (ay, aunque suene necio, extraño viajar en autobús de madrugada... me provocó escribir un cuento sobre alguien que se baja en esas paradas nebulosas que hacen los autobuses de medianoche)

Lennis: Creo que el lobo estepario también lo abandoné, o si lo leí fue con la mente en otra cosa (que es otra forma de abandono) porque no me acuerdo de nada! Amberes es aburridísima, yo la terminé porque tenía una sobredosis de Bolaño y descubrí de dónde venían ciertas imágenes que estaban allí, pero si no hubiese sido por eso...

Qué cosa que lo obligaran a uno a comerse todo lo que había en el plato. Yo a mis hijos les sirvo porquitico para que se coman todo y no encontrarme a mi misma repitiendo eso!

Abrazos y besos!!

Bandera Negra dijo...

muchisimos

1. abandoné dos bibliotecas importantes cuando me mudé de vuelta a Venezuela y luego del exilio de la república bolibanana (lo mismo le pasó a Miranda varias veces, y a Bryce Echenique se le hundió en el mar durante su traslado). Hay viejos libros hoy en alguna caja perdida en depósitos arcanos que quedan en la república bolibanana.

2. aunque formé una bibioteca nueva, la misma tiene abundantes tomos de intereses mas recientes, no precisamente en cónsone con la noticia menuda de la política diaria y eso, necesariamente, da forma a mi nuevo lenguaje. O sea, los libros se abandonan, muchas veces físicamente, pero no de la memoria (o del internet).

3. los propios los abandono todos los días.

4. casualmente ayer el que atiende el bar de la esquina de donde vivo le pregumte: ¿Que estás leyendo? Me entregó una novela thriller que no he comenzado. Me dijo que hiciera con ella lo que quiera y decidí crear una biblioteca móvil de libros "liberados" una biblioteca casi tan virtual como el intenet, de lectura gratis rodando de mano en mano entre las diversas comunidades.

salud,

Bandera Negra

ps. que bonitos tus pensamientos. te enlacé con mucho gusto

pachamama dijo...

BN,

No me refería al abandono físico de los libros, aunque de eso también me encantaría hablar.

Cuando uno se va (exilado o no) abandona libros, recuerdos, lugares. Yo no extraño ninguno de los libros que abandoné físicamente porque soy lectora de bibliotecas públicas o de libros prestados, estoy acostumbrada al abandono, a tener una “biblioteca virtual” e invisible.....

Gracias por el link y por tu comentario!!

Anónimo dijo...

Si se pudiera escribir arrabalez, sería así, sin tilde.

LL dijo...

pero es una palabra inventada, que no se conduce según normas ortográficas y mucho menos anónimas... :-)