Huye de sus indulgencias,
sus pestañeos, su artillería.
No caigas en las trampas del dos por el precio de uno.
Y mucho menos creas en ese verso letal que reza: "el segundo a mitad de precio"
O: "compre tres y el cuarto le sale gratis".
Qué vas a hacer endeudándote por dos pares de sandalias,
tú, que dijiste que todo el verano lo pasarías con aquellas sandalias azules;
tú, que no tienes plata ni para un solo par;
tú, que estás desempleada y ni siquiera tendrías ocasión de calzarlas.
Desconfía de las ñapas.
Los regalos, las rebajas.
No necesitas dos pares de sandalias.
Tú que no sales de tu casa.
Tres paquetes de postales con sus sobres.
Tú, que sólo escribes cartas digitales.
Zapatos cerrados para que los niños no tengan frío en invierno.
Apenas ha comenzado el verano.
Dos jabones líquidos de Dove.
No se ha acabado el que tienes en la ducha.
Dos paquetes de toallas húmedas para limpiarse la cara.
Tú, que todas las noches te desplomas maquillada en la cama.
Unas pastillitas de menta que vienen en una cajita de metal muy bonita.
Qué linda cajita.
Una tarifa rastrera que no acepta la cuota y se esfuerza en la estocada.

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